Bromas telefónicas

Estás tan tranquil@ en el cuarto de baño, evacuando, y de pronto ¡RIIIIIIIIIIIIIING!! El puto teléfono suena. Esperas a que lo coja otra persona que viva en casa, pero te das cuenta de que eres el único que está en ese momento. ¡RIIIIIIIIIIING! Otra vez el infernal ruidito resuena en tus oidos, desafiándote a coger el auricular. Te limpias a medio terminar, te subes los pantalones de mala manera y con ellos casi por los tobillos, corres hacía el oportuno teléfono, descuelgas el auricular y contestas como siempre:

TÚ: ¿Sí?

VOZ AL OTRO LADO DEL TELÉFONO:
No.

TÚ: ¿Quién es?

VOZ AL OTRO LADO DEL TELÉFONO:
Soy el fontanero, que mañana voy a arreglarles el baño atascado como habíamos acordado.

TÚ:
¿Pero que fontanero ni qué? ¡¡Aquí no se ha llamado a ningún fontanero!!

VOZ AL OTRO LADO DEL TELÉFONO: No es lo que tengo apuntado aquí, mañana voy a su casa y ya hablaremos en el momento los posibles malentendidos.

TÚ: ¡¡Qué no venga!!¡No se moleste, aquí no necesitamos a ningún fontanero, precisamente ahora estaba comprobando lo bien que funcionaba el cuarto de baño y tal…

VOZ AL OTRO LADO DEL TELÉFONO: PPPPPPPFFFFFFFFFFF!!!

TÚ:¿Que ha dicho?

VOZ AL OTRO LADO DEL TELÉFONO: JAJJAJAAJAJA, ¡¡Mariano, como has picado cabrón!

En ese momento, se te pone cara de gilipollas y contestas con voz de póker:

-No, si ya sabía que era tú desde el principio, pero te veía tan ilusionado con la bromita que te he seguido el rollo…

Pero en verdad estabas pensando:

-Ya verás, ya, cabrón, cuando te pille…

MORALEJA: Aprende a gastar unas buenas bromas telefónicas con este artículo y jode al bromista ese tan cachondo. Quien ríe el último ríe mejor.

EL MÉTODO

1 Disponga y reuna los siguientes elementos indispensables para la broma telefónica: teléfono (lógico), papel limpio y boli (para apuntar el número de teléfono al que llamas por si te lo preguntan) y un pequeño guión (para no quedarte en blanco demasiado).

2 Cuando cojan el teléfono, plantéales algo que atraiga a la víctima y que no la obligue a colgar enseguida. Si nada más descolgar el teléfono un tío te llama HIJODEPUTA, cuelgas enseguida sin dudarlo, pero si te dicen que llaman del ayuntamiento para una encuesta sobre las costumbres sexuales, aguantas un poco más y te entra la curiosidad. Por lo tanto, en esas primeras palabras el bromista debe conseguir cierta curiosidad y predisposición a colaborar por parte de la víctima.

3 Habla muy serio siempre pero con una voz típica de la profesión del personaje que interpretas. Por ejemplo, si se supone que eres un fontanero pon voz de pueblo para darle más atractivo y sensación de hombre bruto, pero todo un manitas. Utiliza la jerga de cada profesión para darle más realismo.

4 De vez en cuando suelta alguna gilipollez. Por ejemplo: eructa estilo Tyranosauro, pide perdón y sigue hablando con voz muy seria y sin inmutarte; suelta de vez en cuando una palabra incomprensible e inventate su significado cuando te pregunte que significa; cambia la voz de manera radical de muy grave a aguda o al revés y alega que son problemas telefónicos, etc. Ahí entra en juego la imaginación, sentido del humor y capacidad de improvisación del bromista.

5 La broma telefónica acaba cuando te pillan o te entra la risa, pero nunca cuando la víctima cuelga. Si hace eso, vuelve a llamar e insiste en el tema. Las reacciones de la víctima no tienen desperdicio.

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