Porno y muerte

Un artículo escrito por Langas, colaborador amorfiano de pro

Me gusta pajearme con zorras muertas.

“¿Y a quién no?”, responderán ustedes. Es lo que nos diferencia de los animales, al fin y al cabo: el onanismo con cadáveres. Todo hombre digno de ese nombre siente un cosquilleo especial al masturbarse sabiendo que la meretriz de sus deseos ya no está entre los vivos. Y gracias a la espiral de drogas, SIDA, depresión y sordidez que caracteriza al mundillo X, los necrófilos frustrados tenemos nuestra ración de placer prohibido siempre que queramos: gran cantidad de actrices porno de calidad ya no respiran.

¿A qué responde ese morbo enfermizo? No es diferente del culto fanático a otras figuras públicas tras su muerte, como Elvis, James Dean o Cantinflas. Las causas últimas son difíciles de desvelar; ¿qué nos hace desear a una porn star muerta? Puede que el consuelo de que nadie podrá follársela nunca más. O quizá el placer mezquino de saber que lo único que dejará para la posteridad serán imágenes grabadas de sementales eyaculando sobre su cara (lo que, seamos sinceros, es un currículum más respetable que el de Manolo Lama). O que la muerte le da a su decadente belleza un toque inmutable que la hace resplandecer. En cualquier caso, nos correríamos en su ataúd mil y una veces.

¿De qué mueren las actrices porno? Muchas han fallecido por causas naturales; algunas en accidentes; otras, como Nozomi Momoi, fueron brutalmente asesinadas; incluso las hay que han fingido su propia muerte (Hyapatia Lee). A un servidor el motivo de la muerte le importa, para qué les voy a engañar. No me gustaría, por ejemplo, pajearme con una actriz muerta de SIDA. Afortunadamente no soy muy fan del porno gay, que acapara casi todos los galardones en esta categoría.

Las muertes de actores, como habrán supuesto, no interesan demasiado: son pollas con patas, qué más da si viven o mueren. Mientras follen con algo de ganas, no estorben en el plano (aunque eso es más culpa de los directores ineptos que se empeñan en mostrarnos sus caras, de los cuales ya hablaré cuando quiera descargar mi dosis de odio) y lleven el culo depiladito y sin granos, por mi como si son zombies mutantes, oiga.

Sin más dilación, les presento una lista de cadáveres a cada cual más deseable:

 

KAREN LANCAUME

Putilla francesa de recio porte que, pese a no tener un físico espectacular, hizo las delicias de los aficionados al cine para adultos (léase: de los pajilleros) gracias al morbo y la entrega que desprendía en cada una de sus escenas. Era una de esas raras actrices que te excitan más con una mirada que con las tetas. Hasta salió en una película “seria”, la polémica Baise Moi (que lo único polémico que tenía es que se estrenó en cines). Tras dejar el porno, un día decidió que su vida no valía la pena y decidió ponerle fin con una sobredosis de barbitúricos. Ya podría haberme llamado antes para echarla un polvo de despedida; si es que no tienen ni un puto detalle…

La recomiendo en cualquiera de sus múltiples colaboraciones con Salieri y Dorcel, pero una escena en la que particularmente me la pone es una que sale con Olivia del Rio vestidas en plan danza del vientre, y se las follan dos tipos en un baño (oh, no… me temo que he revelado el final). La pueden encontrar en la mula con títulos como “Frenchmen fuck two arab girls” o “Olivia Karen fucked in bathroom” y gilipolleces similares, y pese a que el vídeo no tiene mucha calidad, recomiendo fervientemente su visionado, especialmente el calentamiento previo, en el que las dos chicas juguetean en la cama. Si eso no es derretir con una mirada, no sé que es. Además, Olivia también está estupenda.

Descanse en paz ese culito

LEA DE MAE

Chavalita que prometía mucho, a la que un tumor cerebral obligó a retirarse antes de tiempo. No lloren, que le dio tiempo de hacer más de 150 films. Esto del porno es lo bueno que tiene, las pelis se hacen en dos días.


Luego dirán los gusanos que tiene un gusto raro…

Dice la Wikipedia, que de esto sabe mucho, que estuvo en el equipo olímpico checo de natación, antes de retirarse por una lesión. Bendita lesión, pues nos permitió a todos apreciar su arte con las pollas. Gimnastas olímpicas hay muchas, pero zorritas… bueno, zorritas también hay muchas. Pero nunca son suficientes. Véanla, por ejemplo, en Dangerous Things, junto a Silvia Saint, y déjenme en paz, cojones.

ANNA MALLE

Me he enterado de su óbito durante la redacción de este artículo (accidente de tráfico, no llevaba cinturón) y la noticia me ha conmocionado sobremanera. Estamos hablando de una de las grandes del hardcore americano, señores. Y aunque yo soy más de porno europeo, hay que reconocer su mérito. Porque esta muchacha, aparte de contratar a cirujanos plásticos muy competentes, era pura pasión en cada escena. Y ahora está muerta. Si les sirve de algo, ya se había retirado, así que no nos hemos perdido nada. Su familia y amigos sí, claro. Pero bueno, no hay ninguno de ellos entre nosotros… ¿verdad?


Venga, arriba, perezosa… ya dormirás cuando estés muerta (¡ups!)

Su filmografía es realmente extensa, así que pueden disfrutar con ella todo lo que quieran. Les recomiendo una mamada que puede encontrarse con el nombre “100 percent blowjobs – Anna Malle” en la mula, que es gloriosa. Yo me pregunto… cuanto te pajeas pensando en una tía muerta, ¿lo nota ella de alguna manera? Me gustaría creer que sí.

 

SAVANNAH

No pensaba incluirla, lo cierto es que esta perra operada nunca me interesó. A mí una actriz porno que no practica sexo anal no me merece ningún respeto. Pero bueno, es el caso más famoso, y la lista se quedaba un poco coja, y, qué cojones, estaba bastante follable antes de volarse la cabeza. En internet hay fotos de la pared de su garaje con restos de sangre y sesos, por si les interesa (en serio, esas fotos existen y están colgadas; aunque bien podría ser una pared manchada de mermelada de fresa, que nadie iba a notar la diferencia). Que maravilloso invento, la red.

Admiren estas mamas que a estas alturas no son sino un montón de silicona rancia recubierto de carne podrida en un frío, frío ataúd.


Todo el mundo debería llevar una gorra con su profesión

Por hoy ya está bien, espero haberles descubierto un nuevo e inconfesable placer. No se ciñan a esta lista, busquen más putillas extintas y pajéense como monos a su salud. No se sientan culpables, piensen que así es como querían ser recordadas. O no.

2 comentarios en “Porno y muerte

  1. GRAN BAHO

    Cómo me eres Lánguido. Sigues tan gracioso y freak como en tus mejores momentos leferos.

    Aunque soy de la jetuza set, te guardo cariño.

    Ciao amoreeeee…

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