El placer del cagar

El Cagar por Lax

¿Cuáles son las necesidades de todo bicho viviente? Alimentarse, crecer, reproducirse…y cagar.

El que parió esto, no estaba precisamente muy extreñido.

¿Por qué no la ponen como necesidad básica en los libros de texto? Todo ser humano necesita cagar, ya sea dos veces al día, tres o más al día (con diarrea), una al día, una vez cada tres días, una vez por semana…eso ya es tener un problema, aunque mucha gente lo ha hecho, ya sea porque en el sitio que tiene que realizar “el acto” le de asco (véase “campamento” si eres joven, casa de un soltero que tiene toda la casa sucia, si eres adulto, y asilo “cutre” si eres anciano), o tal vez sea porque está extreñido.

Otro tema digno de investigación son las frases que dice la gente cuando va a cagar. Claro está que el que vive solo no va a decir nada cuando va a cagar, porque eso sería un cachondeo: ¡Me voy a cagar! y los vecinos: ¡No hagas mucho ruido, que tengo al niño durmiendo!.

Si no vives solo, la cosa se complica:

Si vives con tus padres y estás con ellos comiendo ¿Cómo les dices que vas a plantar un pino? Como hay confianza, lo normal sería:

TÚ: -Me voy a cagar

Padres: -¿No podrías ser más fino, hijo?

TÚ, de mala gana: -Me voy a defecar.

Porque no me negaréis que “cagar” es una palabra mucho más bonita que “defecar”, que es feísima.

¿Y si vas a casa de tus abuelos? Tu abuela siempre ha dicho: “Hacer de vientre”, y tú piensas “¿Hacer de vientre? No sé por donde explusará ella los truños, pero a mí me salen más abajo”.

Aunque para no quedar mal con ella (que traducido significa: “que me dé una buena propina”), siempre digo: “Abuela, voy a hacer de vientre”.

 

“Mira nieto: aprieta los puños y…prr! Vaya se me ha escapado un pum.”

Y si vives con pareja, la cosa se complica más, porque acabas de terminar de comer con ella/él y os sentáis en el sofá, uno con la cabeza tumbada sobre el otro, en una bonita escena de los domingos, y entran ganas de cagar. Piensas: “¿Con lo a gusto que estoy yo ahora y me voy a tener que levantar? Ja! ¡Yo soy más fuerte que el truño!”. Entonces resistes un rato.

Ella: -¿Quieres que te de un masaje?

Él: -Me encantaría.

Te empieza a dar el masaje, y te lo empieza a dar por la tripa.

Él: -Por ahí no, chati.

Ella: -¿No te gusta?

Él: -No, no es eso, es que…me haces cosquillas (para quedar bien)

Entonces ella, para hacer la gracia te empieza a hacer cosquillas en el costado y vas tú y te tiras un pedo, cosa que le sienta fatal:

Ella: ¡Cerdo! ¿Podías haber avisado antes,no?

Él: -Te avisé y no me hiciste caso

Ella: -Eso es mentira, ¡eres un mentiroso!

Y al final tú te enfadas y te vas, simulando que estás enfadado y vas al baño sin tener que decirla que ibas a cagar.

 

CEPILLO DIENTES: “A veces pienso que tengo el peor trabajo del mundo”

PAPEL HIGIÉNICO: “Sí…seguro”.

Eso pasan las primeras veces que convivís juntos, luego ya no te queda más remedio que cada vez que te apetezca cagar, se lo tienes que decir: 

Él: -Me voy a cagar.

Ella: -Tira de la cadena al acabar, y si huele mal utilizas el ambientador.

Como no, el ambientador está acabado, ya que nunca he encontrado una mierda que huela bien. Así que acabas utilizando tu desodorante de spray por todo el baño.

Vamos a entrar en materia: El acto de cagar. Hay una frase que define todo lo que voy a decir: “Dime como cagas y te diré que edad tienes”

Cuando eres un bebé, cagas en cualquier parte y eso es la “Alegría de la Huerta”. Bueno, más bien la “Alegría de la Mierda”

Cuando eres niño, a veces cagas dentro y a veces fuera es según toque, como la lotería. Pero eso no te gusta decirlo cuando vas con tus amigos, que son micos como tú, y que se cagan como tú.

Tú: -Pues yo nunca me he hecho caca en los pantalones

Todos: -Yo tampoco

Uno que dice: -Pues yo una vez me lo hice. Pero fue sin querer, ¿eh?

Todos: ¡Ah, que tonto!

Y se ríen de él sabiendo que ellos también lo han hecho.

Cuando ya eres joven, o adolescente es más “normal” que en los anteriores casos, bueno, puedes estar extreñido o con diarrea, pero en general cagas con normalidad, pero en está época te juegan una mala pasada los pedos, sobre todo a los tíos, aunque a veces los pedos son como chistes: Estás con tus amigos, no sabes que decir, pues un pedo y todo el mundo a reír. Insisto: si eres tío. Porque si eres tía la gente se lo echa más en cara: ¡Halaa! ¡Qué guarra! Porque de los tíos la gente se lo espera más. No sé porque ¿seremos acaso más guarros que las chicas? Esta pregunta es inútil, todo el mundo conocemos la respuesta. Otro tipo de pedos son los que surjen en el botellón, pero eso es otro tema.

¿Cómo cagan las personas adultas? Son los que más tardan de los grupos mencionados con anterioridad, porque son los que más disfrutan cagando. Ya se llevan lectura y todo: si eres hombre el Marca, un periódico, (O la Penthouse, pero no es para cagar, precisamente), si eres mujer una revista de corazón o el suplemento del País; y se lo toman más relajado.
 

Cagar…que placer…ver los ñordos caer…

Por último, en la vejez, es la etapa que más te cuesta cagar: vas al baño decidido, y piensas: “está vez se va enterar la mierda de quien soy yo, y va a salir a la primera, no como la última vez que de tanto esfuerzo se me salió la dentadura.”

Y para finalizar, un consejo para gente de cualquier edad, sexo y religión: Siéntate cómodo en la taza del váter, agárrate a la taza (como si te estuvieras montando en una montaña rusa), aprieta fuerte, muérdete los labios, y seguro que en un momentín sale. Que gran placer el cagar, ¿verdad?

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