¿Qué hay antes de la vida y después de la muerte?

Respuesta: NADA.

O mejor dicho: TODO: Energía y materia.

Es decir, NADA sobrenatural (inexplicable por la ciencia), y TODO materia y energía física (explicable por la ciencia).

Antes de nacer simplemente no existimos como individuos, y después de morir, dejamos de existir como individuos.

¿Por qué hay que ser algo (alma, espíritu, fantasma… como lo quieras llamar) antes de nacer? ¿por qué hay que ser algo paranormal después de morir?

La energía ni se crea ni se destruye, se transforma. Antes de ser concebidos, como ser vivo, como individuo, no somos nada. Hasta el momento del polvo que echaron nuestros padres para concebirnos, no existimos en absoluto. Solo pasamos a comenzar a existir como algo, en el momento en que se junta la lefa de tu padre con el óvulo de tu madre.
Sin ánimo de entrar en rancios debates antiabortistas caducos y ya superados (excepto por los cazurros de TaradoX), antes de eso, no eres nada.

Ni espíritu, ni alma, ni reencarnación, ni leches (nunca mejor dicho).

Y al morir, lo mismo, te transformas en nada: tu cerebro muere (y con él, tus pensamientos, tu personalidad, emocionalidad, recuerdos… todo lo que hacía que tú fueras tú).

Lo que algunas religiones llaman alma, espíritu… en realidad no existe. Lo que sí existe mientras vives es tu pensamiento, pero al morir tu cerebro, desaparece tu pensamiento y no queda nada.

Tu cerebro se apaga y ya no lee ni reproduce nada, como el disco duro de un ordenador al que apagas el sistema operativo.

¿Que le ocurre al “alma” de un ordenador, disco duro o teléfono móvil si lo destruyes, por ejemplo, a martillazos, o sumergiéndolo en agua? Que ya no se vuelve a encender, esa información es irrecuperable. Pues lo mismo ocurre con el pensamiento humano del individuo. Recuerdos, personalidad, experiencia… todo eso desaparece en el cerebro al morir. Cuando hablan de alma, fantasma, espíritu… realmente se refieren al pensamiento de ese individuo que ha muerto.

Y cuando mueres, tu pensamiento como algo activo, deja de existir. Y de él solo queda en el mundo de los vivos lo que físicamente hayas dejado en tu legado intelectual, creativo y material: escritos, creaciones artísticas, libros, vídeos, fotos, dibujos, cuadros, música, avances científicos, teorías, enseñanzas, alumnos, empresas, objetos, obras, legado, herencias…

Si es que has creado algo digno de seguir siendo compartido y reseñado, quizás dejará tu huella en más seres humanos, un legado que sobrevivirá a tu muerte física.

Evidentemente, no todos los seres humanos tienen capacidad (ni ganas) de hacer grandes creaciones, como vimos en el artículo “3 tipos de personas según sus ansias de creación y trascendencia”, así que la mayoría se quedan únicamente recordados en su ámbito personal privado (pareja, familia, amigos, conocidos, vecinos, compañeros de trabajo…), sin haber trascendido más allá de ese pequeño círculo (ni falta que hace… por otro lado, lo importante es que esa persona haya llevado una vida feliz, no su fama en la sociedad humana).

Otra manera más común y básica de trascender a tu muerte es mediante la descendencia, teniendo algún hijo/a, dejando una familia y herencia (no hablo solo de herencia material… herencia genética, de educación… en otro ser humano), pero eso es otro tema, que quizás abordaremos en un próximo artículo…

Como individuo, cuando mueres, tu cerebro, tus órganos, tus sentidos, todo tu cuerpo y tu mente, se apaga, y luego se pudre. Como se pudre una planta seca, como se pudre un animal muerto. El ser humano es un animal más, también muere y también se pudre.

O se quema en funeral crematorio, si la familia habéis decidido acertadamente que para qué dejar un trozo de mármol, un ataúd y un esqueleto al que llevar flores durante años, ocupando sitio en el mundo de los vivos.

Sea cual sea la modalidad elegida de ritual funerario, a menos que seas Walt Disney y te criogenices; o dones tu cuerpo/órganos a la ciencia; el cuerpo, el cerebro, los órganos y hasta el esqueleto, se convierte en polvo. En abono para las plantas. Plantas que sí están vivas, y a las que el abono de las cenizas de tu cuerpo puede ayudar a crecer. Tu muerte acaba dando vida.

A gusanos, a bacterias, a plantas… que a su vez contribuirán a que se alimenten árboles, animales…y siguiendo la cadena alimenticia, a otros humanos. Dicho así, suena gore y caníbal, pero no es más que el hermoso ciclo de la vida de El rey león.

Cuando muere un ser querido lo que quedan son recuerdos en las personas con las que que ha compartido momentos vitales, y, como hemos mencionado antes, su legado intelectual/material. Y ya está.

No tiene sentido honrar a cadáveres putrefactos. Sí a su legado, a sus recuerdos, a lo que hayan aportado en vida a la humanidad (si acaso eres familiar de Gandhi), o al menos, a los humanos más cercanos.

Donar los órganos a la ciencia, e incinerar lo no-donable, debería ser el modo habitual de proceder con las muertes.

TEORÍAS SEGÚN LAS DISTINTAS RELIGIONES

Algunas religiones dicen que antes de nacer somos almas que hemos habitado previamente otros seres vivos (humanos o incluso animales), y que al morir, pasamos a poseer con nuestra alma otro ser vivo. Y así sucesivamente, reencarnándonos, poseyendo otros seres, como si fuésemos un parásito de La invasión de los ultracuerpos.

La religión budista, por ejemplo, tiene esta teoría. A mí me parece una chorrada.

Creo que igual que una lechuga cuando muere no se reencarna en otro ser vivo (ya sea animal, insecto, árbol, planta, piedra…), porque carece de alma-espíritu-fantasma… pues con los humanos es igual.

No somos nada antes de concebirnos celularmente con el polvo de nuestros padres, y tampoco somos nada una vez muertos.
No existe alma, espíritu, fantasma. Solo pensamiento, sentimientos, mente, mientras vivimos, en el órgano del cerebro. Y todo eso muere físicamente cuando muere nuestro cerebro.

No creo que haya cielo ni infierno, ni purgatorio, como dice la religión cristiana.

Cuando morimos según el cristianismo nuestro alma va al cielo si nos hemos portado bien y seguido los preceptos (dogmas sectarios) de la religión cristiana, donde nuestro alma tendrá un plácido descanso eterno, como si estuviéramos en un resort de lujo en las nubes.

Y si por el contrario hemos sido malos (como los curas pederastas, ¿o esos sí van al cielo?), si hemos pecado (y quién no), no hemos cumplido los mandamientos ni las estúpidas normas cristianas (condenando, por ejemplo, actividades tan placenteras y sanas como el sexo), iremos al infierno: un lugar de sufrimiento eterno.

Vaya chorrada. Ni cielo ni infierno existen.

Que vayan con ese cuento a niños pequeños a los que pueden engañar fácilmente para que crean en el Ratoncito Pérez, o en los gamusinos.

Si el Cielo y el Infierno fueran metáforas del dolor y el placer en la Tierra, pues bueno. Pero no, la religión cristiana afirma sin abochornarse que el cielo y el infierno existen físicamente, como un lugar al que van las almas cuando mueren los cuerpos. ¡Jajaajaja! ¡Qué chorrada!

Si Cielo e Infierno existen, entonces… físicamente, ¿dónde están? ¿En el centro de la Tierra? ¿en la atmósfera?

¿Entonces por qué ninguna excavación, perforación ni análisis terrestre ha descubierto el infierno?

¿El Cielo está en las nubes? ¿Entonces por qué ningún avión, satélite ni telescopio lo ha encontrado y fotografiado? ¿O acaso está en el espacio exterior? ¿Entonces por qué ninguna sonda, nave, satélite o telescopio lo ha detectado?

Respuesta: PORQUE NO EXISTEN.

Si de algo no hay pruebas físicas de que existe, no existe.

Los que tienen que aportar las pruebas de que algo existe son los que afirman que ese algo existe, no los que lógicamente piensan que hasta que no haya pruebas, creen que NO existe.

Hasta que no las aporten, es comprensible que las demás personas no crean que ese algo existe, si no hay ninguna prueba evidente de su existencia.

Cuando la haya, nos callaremos la boca (o las revocaremos, si son pruebas absurdas). Hasta entonces, sus templos están rezando a la nada, a un ser imaginario, inventado: QUE NO EXISTE.

Me jode que la religión cristiana nos venda sus historias de ficción como si fuese Historia, como algo real que ha sucedido históricamente, de forma objetiva y probada. NO.

La Biblia tiene historias y cuentos magníficos, con estupendas metáforas. Pero son solo eso: cuentos, métaforas, invenciones. Igual que los unicornios, el minotauro o las películas de Disney.

Que no nos vendan como algo real, cuentos e historias de fantasía, que no somos gilipollas.

Es como si nos dijeran que El señor de los anillos es real, que esas historias son Historia y ocurrieron realmente. Y que tenemos que adorar y cumplir normas por Frodo Bolsón, porque él nos salvó a la humanidad de Saurom, al destruir el anillo.

Absurdo, ¿no?

Pues eso es lo que ha hecho la religión cristiana durante siglos.

Vendernos una historia de ficción, llena de cuentos, milagros, fantasía y ciencia ficción, como algo real.

¡Anda y que les zurzan!

Y qué decir del islamismo: si has cumplido la ley de Alá y Mahoma, pues vas al cielo islámico (¿pero cuántos cielos hay? ¿uno por religión o qué?) donde te esperan de 2 a 72 vírgenes (sic, un número así de aleatorio) dispuestas a cumplir tus deseos.

¡Coño, pues no hace falta inmolarse con una bomba atada al cuerpo!. Mejor cómete un kebap y vete al puticlub, que te sale más barato.

Te toquen 2 o 72 (¿cómo decide Alá el número que le toca a cada uno? ¿según simpatía? ¿según cómo se ha portado en la Tierra?) vírgenes para una eternidad… yo creo que te acabas cansando, porque cada virgen solo lo es una sola vez.
Además, ¿cómo sabes realmente que son vírgenes? ¿los moros hacen también la prueba del pañuelo como los gitanos? ¿El cielo gitano cuantas vírgenes tiene? Porque quizás teniendo en cuenta lo que ofrece cada religión, sale a cuenta ser de una religión o de otra. Venga, quién da más.

Si vas a sacrificar esta vida (la única que tenemos certera) por cumplir ritos y obligaciones absurdas, que al menos te compense, ¿no?. Las religiones deberían competir entre ellas para retener el talento humano, e intentar captar a los mejores, ofreciendo mejores condiciones que la competencia. Como los entrepeneurs, esos que empezaron su start-up en un garaje.

En fin. Cielo e Infierno NO EXISTEN. Son inventos de las religiones para intentar asustar a la gente y que cumplan sus estúpidas normas, intentando esclavizar a la población con chorradas. Siempre la religión se ha asociado con la política para intentar volver sumisa al poder a la población.

El placer y el dolor, la virtud y el vicio, la ética y la moral, lo bueno y lo malo, son conceptos relativos y que se aplican en la Tierra, aquí y ahora, por los vivos, por acuerdo social, y por iniciativa individual.

Si Cielo e Infierno son metáforas de eso, pues vale, se entiende, pero las religiones engañan y te lo venden como algo real, no metafórico.

Por cierto, es erróneo pensar que solo los religiosos tienen ética y moral, y que los ateos carecen de ella. Precisamente los ateos, al no tener por ejemplo confesiones donde los curas nos absuelvan de nuestros pecados (la versión prehistórica de los psicólogos), tendemos a ser más responsables de nuestros actos, y no mentimos, robamos, violamos (monaguillos…) o matamos por convicción propia, por ética personal (o por cumplir las leyes y no acabar en la cárcel), no por miedo a a ir a un infierno, ni pensando que podemos pecar todo lo que queremos porque luego nos confesamos con el cura, rezamos tres aves marías y por arte de magia se borran todos nuestros delitos-pecados.

Los creyentes fanáticos son más peligrosos porque responden ante un Dios que no existe, mientras los ateos respondemos ante nuestra ética personal y ante el resto de la sociedad (con sus respectivas leyes), que SÍ existe.

Véase por ejemplo: curas pederastas, monjas robaniños, alianzas Iglesia-franquismo y con las peores dictaduras fascistas mundiales, Inquisición, quema de brujas, guerras “santas”… para darse cuenta de que las religiones no traen el bien per sé, ni que los cristianos son unos santos, precisamente.

En otras religiones también cuecen habas, ni hablemos del yihadismo islamista, o de sectas raras (todas las religiones al final son unas sectas).

 

ENTONCES…LA HUMANIDAD… ¿DE DÓNDE VENIMOS Y A DÓNDE VAMOS?

Otra gran pregunta: ¿si no somos nada antes de nacer, ni somos nada después de morir… qué había antes de nosotros y qué habrá después de nosotros?

Respuesta: energía y materia.

Antes de nacer nosotros, estaban nuestros padres, y antes nuestros abuelos, y antes nuestros bisabuelos, y yendo hacia atrás en el arbol genealógico hasta llegar a los hombres prehistóricos…antes de eso…los monos…y antes los reptiles…los anfibios…las células marinas…y antes organismos microscópicos…¿y antes? Agua…tierra…materia…polvo de estrellas…el Big Bang.

La teoría de la evolución de Darwin y el Big Bang, explican científicamente de dónde venimos.

¿Y antes del Big Bang? ¿Antes de la nada? ¿Y por qué tiene que haber siempre algo “antes de”?
Antes del principio de todo…había energía…materia (aunque sea materia en su estado más minimalista, en átomos).

Todo es energía, todo es materia.

Incluso las cosas invisibles, como nuestros pensamientos o sentimientos, funcionan a partir de elementos físicos, como el órgano del cerebro, nervios, neuronas.

El viento es a simple vista invisible, pero se mueve a través del aire, que es algo físico, que existe. Está compuesto por partículas de oxígeno, hidrógeno y demás gases. Y vemos sus efectos en cómo se mueven los árboles, notamos su brisa… lo percibimos físicamente y podemos demostrar su existencia físicamente, científicamente, aunque no se vea a simple vista.

Entonces la energía es igual…y la energía ni se crea ni se destruye, se transforma.
La energía ha existido siempre, y siempre hay la misma cantidad de energía total.

Existe aquí y ahora la misma cantidad de energía en el universo que en la Prehistoria, y que en el Big Bang. Solo que se ha transformado con el tiempo en diferentes elementos, planetas, materias y seres vivos.

¿Qué había antes del Big Bang? Energía y materia. ¿Qué habrá después del ser humano? Energía y Materia.

Hasta el momento en que haya una teoría y demostración científica que explique con más precisión de dónde venimos, quiénes somos y a dónde vamos, me quedo con esta teoría, porque es la más probada y argumentada actualmente por la comunidad científica.

Llamadme raro, pero me fío más de los científicos que de los predicadores.

Y es que si somos seres racionales, tenemos que quedarnos con la última explicación científica que demuestre algo hasta ese momento, hasta que sea superada por otra teoría más exacta, pues esa será la verdad más cercana hasta que OTRA prueba científica descubra otra evidencia más cercana y exacta.
Y así continuamente, en perpetuo avance del conocimiento.

Prefiero creer en la ciencia que en la religión.
Porque la ciencia no es fe ciega, no es creencia, es evidencia.

Se fundamenta en pruebas demostrables empíricamente, basadas en la realidad, no en fantasías de “eso lo hizo un mago”. Puede que esa excusa sirviera en la Edad Media, pero en la época actual ya no nos engañan tan fácilmente.

Antiguamente pensaban por ejemplo que la Tierra era plana, o que la Tierra era el centro del Universo, y el Sol giraba alrededor suyo.

Quemaban vivo en la hoguera a quién osara cuestionar esa falacia. Y quemaron vivos a científicos que argumentaban y demostraban que era la Tierra la que se movía alrededor del Sol.

Esa teoría acabo demostrándose como la cierta. Ciencia 1- Religión 0.

Como tantos otros goles que ha colado la ciencia al oscurantismo religioso.

La religión siempre ha estado en el lado de la superstición, la mentira, el engaño y el conservadurismo más rancio que impide a las sociedades avanzar.

La ciencia siempre ha estado del lado de la verdad, las pruebas, los hechos, lo demostrable empíricamente, el progreso y el avance humano.

Así que vive aquí y ahora, porque esta vida es la única que tenemos. La que nuestros padres nos han dado. Y cuando muramos se acabó. Solo quedará nuestro recuerdo en nuestros seres más queridos y cercanos, y nuestras obras (si es que hemos hecho algo reseñable para los demás seres humanos).

Todo tiene un principio y un fin. No hay nada eterno. Afortunadamente, porque vivir eternamente sería un coñazo…

Así que todos cuando muramos seremos lo mismo que éramos antes de nacer, y lo que es, ha sido y será todo: energía y materia cósmica. En uno u otro estado o composición, pero simplemente eso: Energía y Materia. No hay más.

2 comentarios en “¿Qué hay antes de la vida y después de la muerte?

  1. Ja ja ja… me parece gracioso que to davía inviertas tiempo en escribir sobre esto. Sobre estos temas la gente nunca cambia de opinión… pero vamos, que daño no hace. Solo querìa comentarte que las afirmaciones físicas que hacen no son del todo correctas. La materia se crea. ALucina, pero se crea. Aparece de la nada. En el vacio surgen fluctuciones cuánticas de las que surge una partícula y una antipartícula que se cancelan. Al menos eso es lo que establece el modelo aceptado de la física acutal…

    Lo cual da lugar a pensar que realmente si hubo una nada primigenia, que tenía propiedades físicas, pero ni materia ni energía. EN cualquier caso la cantidad total de materia y energía en el universo no es cosntante.

    Es bastante complejo, yo no consigo entenderlo del todo, y no hay una respuesta concreta de la física al respecto. Aunque en cierto sentido no tiene sentido de hablar de “antes” del big bang, porque el tiempo en el que vivimos no tiene sentido físico antes de ese instante, siempre podría ser,  no está claro, que haya un estado anteriro que preceda al big bang en la secuencia de los hechos. Fuera de este tiempo, pero evidentemente anteriro dentro de otro tiempo al que no tenemos acceso. Bueno, pajas mentales. Gracias por el artículo

    AL final no grabé el corto, menuda oportunidad perdida. En fin, en el tema creativo estoy bastante de bajón.

    Abrazos.

    • Ei Pedrojuán!

      Sí, todavía hay que escribir sobre esto. Eso es lo lamentable, que todavía las religiones siguen manipulando mentes. A estas alturas de la historia y la evolución humana siguen manipulando.

      Sobre imprecisiones físicas, probablemente el artículo tenga más de una y de dos, yo no soy físico ni científico, pero creo que leyendo cuatro cosas elementales, está más cerca este artículo de lo que hay después de la muerte y lo que hay antes de la vida, que los libros sagrados de las diferentes religiones, que son pura fantasía.

      Ánimo y ya habrá más proyectos!

      Saludos escrotales

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